Lo próximo en terapia: células artificiales!

Científicos de California desarrollan un método para crear linfocitos T de cero.

Según los investigadores este rompedor paso adelante en la biomedicina podría arrojar luz a entender uno de los microcosmos más complejos del cuerpo humano: el sistema inmune.

Cada semana, decenas de artículos se publican anunciando un nuevo rol de la molécula X, asociada con la inflamación o similares. Y es que no es poco común encontrar expertos inmunólogos que sostienen que la absoluta comprensión del sistema inmune podría llevar a su manipulación y mejora artificial.

En este caso, el principal objetivo de dichas células artificiales es su uso en el laboratorio. Esto solventa un problema clave en el estudio del sistema inmune: las células T son muy complicadas de cultivar, sobreviviendo únicamente pocos días (si no las molestas mucho).

De todos modos, los autores sostienen que su modelo artificial podría también ayudar a dilucidar posibles terapias contra el cáncer e incluso potenciar la respuesta inmune de aquellos que se encuentren inmunodeprimidos.

En su estudio, demostraron que estas células T “fake” son capaces de activar otras células inmunes por contacto directo o liberación de moléculas pro-inflamatorias. Además, también fueron capaces de replicar la flexibilidad estructural de dichas células, las cuales se caracterizan por poder pasar a través de poros o capilares con un diámetro de hasta un cuarto de su tamaño original. Estarían al nivel de una gimnasta rusa amateur.

Ahora, la pregunta importante: ¿cómo se recrea una célula artificialmente? Aparentemente, es posible mediante técnicas de microfluidos, cuyas máquinas otorgan al equipo de investigación un control casi absoluto sobre volúmenes ínfimos de un fluido.

Los materiales usados: un aceite mineral combinado con un biopolímero de alginato (parecido al chicle) los cuales someten a tratamiento para crear una burbuja con las propiedades de una membrana celular. Seguidamente, recubren la membrana artificial con azúcares y proteínas que se encuentran en la superficie de las células T y le dan sus funciones activadoras y… voilà. Listas para usar.

Criticamente hablando, daos cuenta que no son células como tal, puesto que están huecas por dentro. ¿Estamos delante de las primeras células zombi?

El importante hecho que el exterior sea modificable lleva los autores a afirmar que otros tipos de células se podrían crear con el mismo método, hasta el límite de crear una biblioteca de células humanas artificiales (si es que hay límite).

Nota de Prensa: 
https://www.eurekalert.org/pub_releases/2018-06/uoc--rds062618.php
University of California - Los Angeles (UCLA), June 26 2018

Artículo Original:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/adma.201870159
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